🧠Configuro mi PLE Investigador
En la actualidad, investigar ya no es solo una cuestión de archivos, bibliotecas y artículos de revista. Vivimos en una era donde la producción de conocimiento está atravesada por lo digital, lo compartido y lo inmediato. En este contexto, las redes sociales se han convertido en aliadas inesperada, y a veces subestimadas, del trabajo académico. Para quienes investigamos con mirada crítica y perspectiva de género, aprovechar estos espacios puede ser no solo útil, sino también profundamente transformador.
Las redes sociales permiten acceder a información actualizada, seguir el pulso de los debates más recientes y descubrir investigaciones que, muchas veces, no aparecen fácilmente en los canales tradicionales. Plataformas como Twitter (o X) siguen siendo lugares donde la ciencia, el activismo y la política se cruzan en tiempo real. LinkedIn ofrece una vitrina profesional para quienes buscan visibilizar su trayectoria, y espacios como ResearchGate o Academia.edu permiten conectar con otros investigadores y compartir avances de forma más horizontal.
En este caso, ResearchGate es una de las plataformas más conocidas para investigadores/as, especialmente útil para compartir publicaciones, hacer seguimiento de citas y conectar con colegas de todo el mundo. Aunque su enfoque es más técnico y centrado en las ciencias experimentales, también puede ser útil en las ciencias sociales si se utiliza estratégicamente. Su mayor valor está en facilitar el acceso a artículos (incluso cuando no están en abierto) y en visibilizar el trabajo investigador más allá de los circuitos tradicionales. Si quieres seguir mi trabajo o curiosear en lo que voy publicando, te dejo aquí mi código QR y el enlace directo a mi perfil de ResearchGate.

Pero no todo se reduce a lo académico. Las redes también nos enseñan a comunicar mejor. Instagram, TikTok o incluso YouTube nos obligan a pensar en formatos accesibles, breves, creativos. Esto no solo amplía el alcance de lo que hacemos, sino que también nos recuerda algo fundamental: que el conocimiento debe poder circular, ser compartido, discutido, resignificado.
Desde el lugar que ocupo, investigando género, violencia y transformación social, estas herramientas me permiten tejer redes más allá de la universidad. Redes que son también afectivas, de cuidado, de resistencia. Encuentro lecturas, recursos, proyectos; pero sobre todo, personas. Personas que investigan, intervienen, cuidan, enseñan, y que entienden que la ciencia no tiene sentido si no se pone en diálogo con el mundo.
Por eso creo firmemente que el uso crítico de redes sociales en la investigación no es una moda ni una distracción, sino una posibilidad. Una manera de democratizar el saber, de construir comunidad, de repensar lo que entendemos por "hacer ciencia". Y quizá también, una forma de sostenernos, de acompañarnos en este camino que, a veces, puede ser tan solitario como apasionante.
Por último, también utilizo Symbaloo como herramienta de organización digital. Es una forma visual, sencilla y muy práctica de tener a mano mis recursos académicos, lecturas, blogs, plataformas de investigación y enlaces de interés. Lo recomiendo especialmente para quienes, como yo, necesitan estructurar sus fuentes de forma clara sin perder tiempo buscando entre pestañas. Te dejo una imagen de mi perfil por si te sirve de inspiración para crear el tuyo.
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